Han visto que siempre cuando uno intenta enchufar un USB… nunca entra a la primera. Uno lo gira, lo vuelve a girar, lo mira con rabia, lo vuelve a intentar… y misteriosamente recién al tercer intento funciona. Como si el universo estuviera probando nuestra paciencia. Bueno… la experiencia funciona exactamente igual . Después de muchos años trabajando —y equivocándome más veces de las que me gustaría contar en público— entendí algo que a los novatos les cuesta aceptar: la experiencia no está hecha de éxitos… está hecha de errores bien sobrevividos . Sí, lo sé. Suena feo. Porque a nadie le gusta equivocarse. El error incomoda, deja al ego medio magullado y a veces hasta da un poco de vergüenza. Pero aquí está la trampa del oficio: si nunca te equivocas, probablemente nunca estás aprendiendo nada nuevo . Los errores son como esas piedras en el camino que uno patea con rabia… hasta que un día se da cuenta de que con ellas estaba construyendo el sendero . Cada error deja algo: ...