Margaret Hamilton murió el 30 de septiembre de 2026 en Cambridge, Massachusetts, y las redes se llenaron de la foto: ella joven, al lado de una torre de código tan alta como ella. Corazones, “leyenda”, “sin ella no llegábamos a la Luna”. Todo cierto. Pero hay algo que incomoda. Muchos de los que hoy la lloran son los mismos que el lunes van a interrumpir a la compañera en la reunión, van a repetir su idea cinco minutos después como si fuera propia, o van a asumir que “la niña” de la oficina es la que toma el acta y no la que diseñó la solución. Conviene recordar que Hamilton no fue respetada de entrada. Cuando describía su trabajo como “ingeniería de software”, eso les causaba gracia a los ingenieros de hardware del proyecto. Y su reconocimiento oficial llegó tarde: el gobierno de EE.UU. la premió 47 años después. O sea, en su época también hubo weones que la ningunearon. La diferencia es que hoy está en un póster. Es fácil admirar a una mujer brillante cuando está lejos, en blanco y...
... de la Ley 21.719, de la marraqueta de los viernes y de lo que sabemos unos de otros Bajo a comprar pan y la señora del almacén me saluda por mi nombre. Sabe que llevo cuatro marraquetas, que los viernes son seis y que si no hay, me resigno a la hallulla sin hacer escándalo. Nunca le he firmado un consentimiento informado y me parece perfecto que lo sepa. Me quedé pensando en eso de vuelta, con el pan tibio en la bolsa. Ella sabe harto de mí, pero lo sabe para venderme pan, no se lo cuenta a nadie, y si mañana le digo que me pasé a la integral, borra lo anterior sin trámite. Finalidad, proporcionalidad, rectificación. La Ley 21.719, que entra en vigencia en diciembre, dice básicamente eso, pero con agencia fiscalizadora y multas en serio. Dato viene del latín datum, lo dado. Algo que alguien entregó. En algún momento se nos olvidó esa parte y empezamos a tratar los datos como cosas encontradas en la calle, que son de quien las recoge. Desde el lado del Estado lo veo seguido: bases q...