Han visto que siempre cuando uno dice “esta semana voy a dormir más y estar tranquilo”… justo esa misma semana aparecen reuniones, problemas, correos eternos y alguna cosa que se rompe en el peor momento. Bueno… así son las semanas cuando uno trabaja y vive al mismo tiempo. La semana estuvo como muchas en la vida: un poco caótica, un poco cansadora, pero también llena de esas pequeñas cosas que enseñan algo si uno se detiene a mirar. Hubo errores, descubrimientos, momentos donde algo no salía y de pronto —después de investigar un poco más— la solución aparece como si siempre hubiera estado ahí escondida. Con los años uno aprende que las semanas no se miden solo por lo que salió perfecto, sino por lo que logramos entender mejor que el lunes . A veces uno termina la semana con más preguntas que respuestas… y aunque suene raro, eso no es mala señal. Significa que la cabeza sigue trabajando, que seguimos aprendiendo, que todavía no nos oxidamos. Y eso, aunque uno sea medio gruñón y le...
Han visto que siempre cuando uno intenta enchufar un USB… nunca entra a la primera. Uno lo gira, lo vuelve a girar, lo mira con rabia, lo vuelve a intentar… y misteriosamente recién al tercer intento funciona. Como si el universo estuviera probando nuestra paciencia. Bueno… la experiencia funciona exactamente igual . Después de muchos años trabajando —y equivocándome más veces de las que me gustaría contar en público— entendí algo que a los novatos les cuesta aceptar: la experiencia no está hecha de éxitos… está hecha de errores bien sobrevividos . Sí, lo sé. Suena feo. Porque a nadie le gusta equivocarse. El error incomoda, deja al ego medio magullado y a veces hasta da un poco de vergüenza. Pero aquí está la trampa del oficio: si nunca te equivocas, probablemente nunca estás aprendiendo nada nuevo . Los errores son como esas piedras en el camino que uno patea con rabia… hasta que un día se da cuenta de que con ellas estaba construyendo el sendero . Cada error deja algo: ...