Buen dia, buen lunes Han visto que siempre cuando uno está en la fila del supermercado justo la señora de adelante decide pagar con monedas de a diez… y uno ahí, con la vida colgando, queriendo puro irse… Bueno, así mismo se siente cuando un novato se atreve a mostrar su primer logro y aparece un pelotudo con complejo de oráculo frustrado a echarle tierra. Sí, pelotudos, dije. Porque no tiene otro nombre ese personaje que, en vez de aplaudir el primer paso de alguien, corre a recordarle lo duro del camino. Como si la miseria fuera mérito y no un mal hábito. 🎓 Una chiquilla sube orgullosa su certificado de programación. ¡Qué maravilla! Pero ahí llega el aguafiestas digital, el “anciano de la cueva”, diciendo: “eso no es nada, prepárate pa’ lo difícil, la vida real es otra cosa”. ¿Sabís qué? PELOTUDO. Métete en tus problemas. Anda a tu cueva a llorar tu frustración, pero no vengas a heredarla. No todo el mundo tiene que vivir tu infierno para llegar a su cielo. 🛠️ A ti, que recién...
Buen día, buen viernes. Han visto que siempre cuando uno dice “hoy sí que me acuesto temprano” , el universo lo toma como un desafío personal. Y más si es viernes. Ese día maldito y bendito donde la cordura se toma vacaciones y la dignidad empieza a vibrar bajito en modo avión. Porque el viernes, mis queridos ingenuos de la agenda organizada, es como ese amigo irresponsable que llega en moto a buscarte: uno sabe que no debería subirse, pero igual se pone el casco y dice "ya, pero solo una vuelta". Spoiler: vuelves el domingo. Sin casco. Y con glitter en la ceja. El viernes tiene hambre de caos. Uno empieza con una piscola tímida, conversando de la pega, bien civilizados, como si la noche tuviera límites. Y de repente estás en una fonda improvisada cantando rancheras con un grupo de contadores que no sabías que eran tan buenos para el karaoke. Y ahí es cuando pasa lo más grave: Aparece el filósofo interno. Ese que con tres copetes se cree Sócrates y dice cosas como “la...