Han visto que siempre cuando alguien aprende a cocinar una receta nueva… automáticamente empieza a mirar con desprecio cómo los demás hacen tallarines. El ser humano tiene esa extraña habilidad de aprender dos cosas y transformarse en emperador universal del conocimiento. Y mientras más técnica es el área… peor se pone la cosa. Aparecen los gurús del teclado, los jedis del Excel, los oráculos del código, los sacerdotes del framework de moda… mirando al resto como si fueran campesinos medievales intentando prender fuego con piedras. Pero escucha esta cuestión con atención: ser experto en algo no te vuelve mejor persona. Solo significa que llevas más tiempo pegándote cabezazos contra el mismo problema. Nada más. La experiencia debería darte paciencia. Humildad. Capacidad de enseñar. No permiso para humillar. Porque el verdadero experto recuerda perfectamente lo que era no entender nada. Recuerda el miedo a preguntar. La vergüenza de equivocarse. Ese momento incómodo donde uno siente que ...
🏛️☠️ La verdadera grasa en la organizacion no siempre está en el tamaño… está en la resistencia al cambio 🔥👴
Han visto que siempre cuando alguien guarda “por si acaso” cajas viejas en la casa… pasan diez años y nadie sabe qué tienen adentro. Pero ahí siguen. Ocupando espacio. Juntando polvo. Sobreviviendo únicamente porque moverlas da pereza. Y cada vez que alguien propone limpiar aparece el guardián del caos diciendo: “ojo… capaz que eso sirva”. Spoiler: casi nunca sirve. En el Estado, en empresas y en cualquier organización grande pasa algo parecido. La verdadera grasa no siempre son las personas. Muchas veces son las costumbres intocables. Los procesos fósiles. La cultura del “mejor no cambiar nada porque así sobrevivimos”. Porque hay gente que confunde estabilidad con inmovilidad. Y entonces cualquier intento de modernizar, simplificar o innovar se transforma en amenaza existencial. No porque el cambio sea malo… sino porque el cambio obliga a aprender de nuevo. Y aprender de nuevo cansa al ego. Especialmente al ego que lleva veinte años sintiéndose experto en un sistema viejo. Ahí aparece...