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𝙀𝙡 𝙘𝙖𝙧𝙜𝙤 𝙣𝙤 𝙩𝙚 𝙝𝙖𝙘𝙚 𝙨𝙖𝙗𝙞𝙤

Han visto que siempre cuando alguien se compra una camioneta grande empieza a estacionarse como si hubiese conquistado Roma… ocupa dos espacios, mira en menos al del citycar y hasta se baja más lento el desgraciado, como si el vehículo viniera con doctorado incluido. Bueno… con los cargos pasa exactamente lo mismo. Hay gente que se sienta en una oficina nueva y automáticamente cree que subió de especie. Cambia el tono de voz, empieza a hablar en “nosotros como compañía” y mira a los demás como si hubiese bajado del Olimpo corporativo con un Excel bajo el brazo. Pero la verdad, cabros… el cargo no hace sabio a nadie. Un puesto te puede dar autoridad. Te puede dar poder. Te puede dar una tarjeta con letras doradas y reuniones que pudieron ser un correo. Pero jamás te dará humildad, criterio ni respeto verdadero. Eso se construye escuchando. Equivocándose. Tratando bien incluso cuando nadie te puede ofrecer nada. Porque el soberbio cree que lidera por miedo. El sabio entiende que liderar ...
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🧭 “El arte de no botar lo viejo (aunque dé rabia)”

Han visto que siempre cuando uno limpia el escritorio encuentra un cable que no sabe si sirve o no… pero lo guarda igual “por si acaso”. Y pasan años. Y el cable sigue ahí, acumulando polvo, culpas y excusas. Así mismo son los procesos antiguos. Mira, te lo digo sin adornos: eliminar por eliminar es cosa de impacientes. Pero mantener lo viejo solo por costumbre… eso ya es flojera disfrazada de prudencia. Un proceso antiguo no es basura automáticamente. Es experiencia condensada, errores pagados caro y soluciones que en su momento funcionaron. Botarlo sin entenderlo es como quemar un cuaderno lleno de aprendizajes porque la portada está fea. Pero tampoco hay que romantizarlo. La pregunta no es “¿lo elimino o lo actualizo?”… la pregunta real es: 👉 ¿este proceso todavía sirve para el problema actual? Porque si el contexto cambió, el proceso puede quedar obsoleto aunque alguna vez haya sido brillante. Ahí entra la sabiduría —esa que uno aprende a golpes—: Si el proceso tiene base sólida →...

☕⚙️ La elegante costumbre de tragarse el orgullo ⚙️☕

Han visto que siempre cuando uno va apurado, justo ese semáforo decide ponerse en rojo… como si tuviera algo personal contigo. Uno mira, resopla, culpa al universo… pero en el fondo sabe que salió tarde por leso. Así es esto de la humildad, cabros. Ser humilde no es andar cabizbajo ni hablar despacito como si pidieras permiso para existir. No. Esa es pura caricatura. La verdadera humildad es más incómoda… es mirarte al espejo y decir: “sí, la embarré… y más encima con ganas”. Y duele, obvio que duele. Porque el ego es como esos perros chicos que ladran fuerte pero se asustan con su propia sombra. Te dice que no te equivoques, que siempre tengas la razón, que defiendas lo indefendible… aunque te estés hundiendo solo. Pero aquí viene la parte que pocos quieren escuchar: aceptar que te equivocas no te hace débil… te hace peligroso, en el buen sentido. Porque el que reconoce sus errores aprende, y el que aprende avanza. El resto… bueno, el resto se queda pegado discutiendo con la reali...

Manual de supervivencia para tratar con los porfiados sin perder la cordura (ni la cerveza) 🍻🦡

Me estaba preparando un café y justo se me cayó la cuchara… y ahí estaba yo, mirándola en el suelo, negándome a recogerla como si eso fuera a cambiar algo. Ahí me di cuenta: todos llevamos un pequeño porfiado interno 😅. Les cuento una cosa… los porfiados de siempre no son solo “los otros”. Son esas personas que, aunque les pongas evidencia, lógica y hasta memes bien explicados, siguen firmes como estatua de plaza. Y uno queda ahí, como ingeniero tratando de debuggear a un humano que claramente no viene con manual 💡. Se han fijado que discutir con alguien así es como jugar ajedrez con una paloma? ➜ tú haces una jugada brillante, y la paloma bota las piezas, camina encima y actúa como si hubiera ganado 🐦🔥. No es que no entiendan… muchas veces es orgullo, miedo o simplemente costumbre. Cambiar de opinión duele más que una resaca mal manejada. Estaba pensando… quizás el truco no es ganarles, sino saber cuándo retirarse con dignidad ✔️. Porque convencer a alguien que no quiere escuch...

☉ Muchas veces la ignorancia es atrevida ☉

Han visto que siempre cuando uno calienta agua pa’l té, justo cuando empieza a hervir alguien aparece diciendo “no, si todavía le falta”… aunque la tetera esté gritando como alma en pena. Así es la ignorancia, poh… siempre llega justo cuando no la invitaron. Muchas veces la ignorancia es atrevida. No duda, no titubea, no pide permiso. Se instala con una seguridad envidiable, habla fuerte, corrige, opina… y lo hace sin haber pasado jamás por el barro de la experiencia. El que no sabe, pero cree que sabe, es peligroso. No porque tenga malas intenciones —a veces ni eso— sino porque no alcanza a ver el tamaño de lo que desconoce. Y desde ahí, dispara juicios como si fueran verdades. En cambio, el que sabe de verdad… ese suele andar más callado. No porque sea tímido, sino porque ya se equivocó lo suficiente como para respetar la complejidad de las cosas. Entiende que cada oficio, cada decisión, cada proceso tiene capas que no se ven desde la vereda. Mire, le voy a decir algo medio pesa...

𓂀 El Experto de Sillón y el Oficio Invisible 𓂀

Han visto que siempre cuando uno va a la fila del banco hay alguien que suspira fuerte, mira el reloj como si pudiera apurarlo con odio, y jura que lo haría todo más rápido si estuviera al otro lado del mesón… pero ahí está, sin saber ni llenar un formulario. Así es la vida, cabros. Hay un tipo de persona —abundan más de lo que uno quisiera msobre todo por estos lados— que habla de ciertos trabajos como si fueran poca cosa. Los analizan desde el escritorio, desde el paper, desde el cafecito tibio con espuma de superioridad. Les ponen nombre en inglés, los desarman en teorías, los reducen a procesos… y listo, creen que ya los entienden. Pero no. El trabajo que nunca se ha ejercido es como el mar visto en un mapa: parece plano, ordenado, casi aburrido. Hasta que te metes y te revuelca una ola que no estaba en el syllabus. He visto gente mirar en menos oficios enteros porque “no requieren tanto estudio”. Y claro, desde lo académico todo parece clasificable: variables, métricas, model...

⏳🔥 La paciencia no siempre es silencio 🔥⏳

Han visto que siempre cuando uno está esperando que hierva el agua, se queda mirándola como si con pura mirada fuera a apurarse… y la cuestión parece demorarse el doble. Curioso, ¿no? Uno creyendo que el control viene de la espera. Mira, te lo digo sin rodeos, porque la vida ya me quitó las ganas de endulzar todo: contar hasta 10 no siempre sirve. A veces es puro maquillaje para no enfrentar lo que realmente te está pasando por dentro. Nos enseñaron que la paciencia es quedarse quieto, aguantar, tragarse la rabia como si fuera una virtud. Pero hay momentos —y son más de los que te gustaría admitir— en que lo correcto no es calmarse… es moverse. Porque no toda ira es mala. Hay una que te despierta. Que te dice: “oye, esto no está bien”. Y si la tapas contando números como cabro chico en penitencia, te pierdes el mensaje. La paciencia no es callarse. La paciencia verdadera es elegir cuándo actuar… y cuándo no perder más tiempo. Y ahí está el truco, que nadie te dice: a veces, el e...