Han visto que siempre cuando alguien no encuentra algo en la casa, después de buscar diez segundos declara solemnemente: "Ya revisé todo, no está." Y cinco minutos después aparece exactamente donde debía estar. No era que no existiera. Simplemente no sabía dónde buscar. En tecnología ocurre una confusión parecida y bastante peligrosa. Cada vez que alguien escucha una propuesta nueva suele aparecer una frase conocida: "Eso no se puede hacer." A veces es verdad. Pero muchas veces significa algo completamente distinto: "No sé cómo hacerlo." Y esas dos cosas no son iguales. Ni remotamente iguales. Una limitación técnica es una restricción real. Puede ser una limitación del producto, una restricción legal, un problema físico, una incompatibilidad tecnológica o una barrera económica que hace inviable una solución. Son límites objetivos. Existen aunque el mejor experto del mundo participe en el proyecto. El desconocimiento, en cambio, es otra cosa. Es una limitac...
Han visto que siempre cuando uno arma un mueble y sobra una pieza, aparece el optimista de turno diciendo: "Debe venir de repuesto." Y sigue armando como si nada. Horas después descubre que esa pieza era precisamente la que sostenía toda la estructura. En tecnología pasa algo parecido con el conocimiento. He escuchado demasiadas veces frases como: "Eso no se puede." "Nadie sabe hacerlo." "La plataforma no lo permite." "Siempre se ha hecho así." Y cada vez que escucho algo parecido, me surge la misma sospecha. ¿Estamos frente a una limitación real o simplemente frente a algo que todavía no hemos aprendido? Porque existe una diferencia enorme entre ambas cosas. Como viejo gruñón que ha sobrevivido a varias generaciones de tecnologías, lenguajes, metodologías y modas corporativas, aprendí una verdad bastante simple: No saber algo no es un problema. Negarse a aprenderlo sí lo es. Nadie nace sabiendo arquitectura, nube, automatización, segur...