Han visto que siempre cuando uno está esperando la micro y justo cuando decide sentarse… aparece llena y pasa de largo. Como si el universo tuviera un pequeño sentido del humor negro con nosotros. Bueno… la vida a veces funciona igual. Escuché una conversación una vez: — Amo, mire… él tiene un caballo. — ¿Tú quieres un caballo? — ¿Para qué quiero un caballo? — Entonces… ¿qué quieres? — Que él no tenga un caballo. Y ahí está el detalle, cabros. Muchos creen que quieren más… pero en el fondo lo que quieren es que el otro tenga menos. No es hambre de progreso, es sed de comparación. Mire, se lo digo con los años encima y con el carácter medio gruñón que me dejó la vida: si uno gasta la energía mirando el caballo del vecino, termina caminando a pie toda la vida. El mundo avanza gracias a los que construyen su propio establo, no a los que se quedan contando los caballos ajenos. Y sí, lo sé… a veces da rabia ver que a otros les va bien. Somos humanos, no santos. Pero hay una dif...
Han visto que siempre cuando uno dice “esta semana voy a dormir más y estar tranquilo”… justo esa misma semana aparecen reuniones, problemas, correos eternos y alguna cosa que se rompe en el peor momento. Bueno… así son las semanas cuando uno trabaja y vive al mismo tiempo. La semana estuvo como muchas en la vida: un poco caótica, un poco cansadora, pero también llena de esas pequeñas cosas que enseñan algo si uno se detiene a mirar. Hubo errores, descubrimientos, momentos donde algo no salía y de pronto —después de investigar un poco más— la solución aparece como si siempre hubiera estado ahí escondida. Con los años uno aprende que las semanas no se miden solo por lo que salió perfecto, sino por lo que logramos entender mejor que el lunes . A veces uno termina la semana con más preguntas que respuestas… y aunque suene raro, eso no es mala señal. Significa que la cabeza sigue trabajando, que seguimos aprendiendo, que todavía no nos oxidamos. Y eso, aunque uno sea medio gruñón y le...