Buen dia ... Buen Viernes
Han visto que siempre cuando uno va apurado, con la cabeza llena de pendientes y la cara de lunes, pum, te encontrai de frente con un ex compañero de pega o ese amigo que no veías hace años... y se te cae el estrés como si fuera abrigo en verano.
No estaba en tu agenda, pero ¡qué regalo más preciso!
A veces uno cree que las personas pasan y se olvidan, como proyectos que ya no están en el presupuesto. Pero hay amistades—esas de oficina, de luchas compartidas, de cafés al borde del colapso—que se quedan pegadas en la piel, como el olor a tinta de impresora vieja.
Encontrarse con ese amigo o ex colega no es solo una casualidad, es un recordatorio: hubo una época en que remamos juntos contra la corriente. En que nos reímos en medio del caos, en que nos quejamos del jefe y celebramos el viernes como si fuera año nuevo.
Y no se trata de nostalgia barata. Se trata de reconocer que crecimos, que aunque ahora tengamos otros rumbos, seguimos siendo parte de esa red invisible de historias compartidas.
Un café improvisado. Una conversación de cinco minutos que te deja el alma tibia por días.
Así que la próxima vez que se crucen con alguien del pasado, no hagan como si nada.
Deténganse. Abracen. Recuerden. Rían.
Porque en un mundo donde todo es reemplazable, esas conexiones son oro puro.
Y quién sabe, quizás esa conversación que parecía casual sea justo lo que necesitaban para creer de nuevo en la humanidad… o al menos en que no estamos tan solos.
🧉✨ Brinden por los reencuentros no planeados. Y si pueden, háganlo durar más de un café.
Que a veces la amistad, como el sueldo, llega justo cuando más se necesita. ✨🧉
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