¿Han visto que siempre cuando uno empieza a cocinar con lo que hay en el refri, termina inventando algo mejor que lo que pensaba hacer? Así mismo es crear: un acto de fe con lo que tengas a mano.
Crear no es sentarse a esperar inspiración divina. Es ensuciarse. Es empezar sin saber exactamente a dónde vas. Es mirar un problema de frente y decir “ya, ¿y si hacemos esto distinto?”. A veces funciona, a veces no. Pero siempre te deja mejor parado que antes.
Crear es rebelarse contra la rutina. Es esa voz interna que dice “esto podría ser mejor” y no se queda callada. Es el alma del que emprende, del que innova, del que no aguanta que todo siga igual porque “siempre se ha hecho así”.
Y no, no necesitas ser artista ni genio. Basta con tener curiosidad, ganas y un poco de coraje. Porque crear también es exponerse. Es mostrar lo que pensaste, lo que hiciste, lo que soñaste. Y eso da miedo. Pero más miedo da quedarse mudo.
En esta red veo gente creando procesos, soluciones, equipos, cultura. Veo a profesionales haciendo magia con recursos escasos, con deadlines imposibles, con expectativas absurdas. Y aún así lo hacen. Porque algo en ellos no se resigna.
Crear es darle pelea al estancamiento. Es sembrar donde otros solo ven tierra seca.
Y si uno va a dejar huella en este mundo… que sea por lo que fue capaz de construir, no por lo que se atrevió a destruir.
💡🔥🧩
Comentarios
Publicar un comentario