Han visto que siempre cuando uno se compra pan caliente y dice “me voy a comer uno no más”, termina parado frente al horno con la bolsa vacía y la conciencia sucia… Bueno, así mismito pasa con ciertas verdades que no se cuentan, pero se sienten.
A veces uno trabaja con alma y vida, mete las manos, el corazón y hasta el sueño en lo que hace. Y cuando lo ve caminando, tomando forma, brillando… aparece otro que se sienta en la sombra de ese árbol que tú plantaste. Y lo peor, no es que se sienten, es que se sacan selfies diciendo que ellos lo sembraron.
Pero uno, viejo ya, sabe que la verdad no necesita vocero. Que lo bien hecho tiene raíces profundas, y que el que trabaja con intención limpia no necesita andar gritando autorías. Porque el verdadero triunfo no es que te aplaudan, sino que tú puedas dormir tranquilo sabiendo que lo hiciste bien, aunque nadie lo diga.
Y claro, hay días que uno se pica, no voy a mentir. Uno se enoja, hace muecas feas al techo y ensaya discursos imaginarios… pero después pasa. Porque uno no tiene tiempo pa’ peleas chicas, cuando está ocupado construyendo cosas grandes.
Así que si te ha pasado, si ves que otros se cuelgan de lo tuyo, respira hondo, sonríe con esa cara de “ya sé”, y sigue creando. Que mientras ellos viven de lo que ya pasó, tú sigues sembrando futuro.
👣 Pequeños triunfos silenciosos… son los ladrillos del camino que estás construyendo sin hacer ruido.
Comentarios
Publicar un comentario