Han visto que siempre cuando uno quiere tomarse un tecito en paz, justo suena el timbre y llega el vendedor de seguros más motivado del planeta, hablando como si te estuviera vendiendo el secreto de la vida eterna… bueno, así siento yo cuando empiezan a analizar a 𝗕𝗔𝗗 𝗕𝗨𝗡𝗡𝗬 como si fuera Mandela en el halftime del Super Bowl.
Que el liderazgo, que el marketing, que la marca personal, que la disrupción cultural, que la narrativa visual… ¡por favor!
Yo no tengo nada contra el conejo malo —que cante, que brille, que facture y que baile en calzones si quiere— pero, ¿de verdad todo hay que convertirlo en una lección de Harvard? ¿En un hilo de 10 aprendizajes de negocios?
No todo lo que brilla es branding.
No todo lo que mueve masas es estrategia.
Y no todo lo que entretiene necesita ser empaquetado como sabiduría corporativa.
A veces la gente solo quiere disfrutar el show.
A veces alguien solo está en el escenario porque es bueno en lo que hace, no porque sea un gurú del liderazgo.
🎤 Pero claro, vivimos en tiempos donde todo se monetiza, se analiza y se convierte en contenido valioso para LinkedIn…
Y ahí estamos todos, haciendo análisis con cara seria de algo que quizás solo era puro goce y perreo.
🧓 Yo, que ya tengo más arrugas que pestañas, les digo:
No todo lo tenés que convertir en una clase magistral.
A veces, mirar, disfrutar, o incluso decir “esto no es pa’ mí” y seguir con tu vida, es más sano que disfrazarlo de insight profundo.
Eso sí: si vas a hablar de marketing, no uses a 𝗕𝗔𝗗 𝗕𝗨𝗡𝗡𝗬 como excusa.
Habla de ti, de lo que haces, de lo que aprendes trabajando, no de lo que ves en la tele queriendo sonar interesante.
📌 La verdadera lección está en hacer lo tuyo con pasión y dejar de mirar tanto al que está en la vitrina.
— Un viejo gruñón, pero honesto.
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