La frase de Viktor Frankl resuena profundamente en la gestión del estrés: “Entre el estímulo y la respuesta, hay un espacio. En ese espacio reside nuestra libertad de elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta se encuentra nuestro crecimiento y nuestra libertad.” Esta idea subraya la importancia de ser conscientes de nuestras reacciones emocionales, especialmente en ambientes laborales donde la presión constante puede generar respuestas automáticas e impulsivas.
▸ El estrés no proviene únicamente de los eventos externos (como una fecha límite o un malentendido con un colega), sino de cómo interpretamos y respondemos a esos estímulos. Aquí es donde entra en juego el concepto de regulación emocional, una habilidad que permite observar nuestras emociones sin dejarnos arrastrar por ellas. Practicar esta pausa consciente antes de reaccionar nos da la posibilidad de elegir con claridad cómo proceder, evitando conflictos innecesarios o respuestas reactivas.
○ Para cultivar este “espacio”, es fundamental adoptar hábitos que fomenten la conciencia plena. El mindfulness, por ejemplo, nos entrena para observar nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos, aumentando nuestra capacidad de gestionar el estrés en tiempo real. Hacer pausas breves durante la jornada, respirar profundamente y revisar cómo te sientes en determinados momentos ayuda a desarrollar esta práctica.
• También es útil rediseñar nuestras expectativas internas. No siempre tenemos control sobre lo que sucede, pero sí sobre nuestra actitud. Cambiar la perspectiva ante un obstáculo —viéndolo como una oportunidad de aprendizaje en lugar de una amenaza— fortalece la resiliencia y reduce la sensación de estar atrapado en el estrés. Aquí es donde la libertad de elegir nuestra respuesta se convierte en crecimiento personal.
Finalmente, pedir ayuda y comunicar nuestras necesidades en momentos difíciles también es un acto de libertad. Crear espacios seguros en el entorno laboral donde los empleados puedan expresar emociones reduce la carga y fortalece los vínculos del equipo.
Como bien señaló Frankl, nuestro crecimiento está en esas pequeñas decisiones que tomamos entre lo que nos pasa y cómo decidimos actuar. Ahí, en ese espacio breve, reside nuestra mayor libertad.
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