Una analista de datos, notó que su compañero le pedía ayuda constantemente con la misma fórmula en Excel. Al principio, con gusto le explicaba, pero después de la tercera vez, le preguntó: "¿Anotaste lo que te expliqué la última vez?" Luis se rió y dijo: "No, pensé que lo recordaría."
Este es un ejemplo clásico de cómo la falta de aprendizaje activo puede hacer que dependamos innecesariamente de los demás. Cuando alguien no registra la información que recibe, pierde oportunidades de aprendizaje y ralentiza su crecimiento profesional. Tomar notas no es solo un acto mecánico, sino una estrategia para retener conocimientos y evitar repetir los mismos errores.
Apuntar lo que nos explican tiene múltiples beneficios: refuerza la memoria, permite revisar conceptos cuando lo necesitemos y demuestra respeto por el tiempo de quienes nos enseñan. Además, en un entorno laboral, ayuda a optimizar la comunicación y la eficiencia dentro del equipo.
Para fomentar este hábito, es útil adoptar estrategias como el método Cornell, el uso de aplicaciones de notas digitales o simplemente llevar un cuaderno personal. Lo importante no es el formato, sino la intención de aprender y mejorar continuamente.
Como dijo Leonardo da Vinci: "La memoria se fortalece escribiendo lo que aprendemos."
▸ ¿Eres de los que toman nota o confías solo en tu memoria?
▸ ¿Cómo podrías aplicar este hábito para mejorar tu desempeño laboral?
▸ ¿Crees que documentar lo aprendido ayuda a un equipo a ser más eficiente?
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