Me estaba preparando un café tan cargado que la cuchara casi se disolvió en la taza, cuando escuché esa frase en la radio: “La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimiento, sino la negativa a adquirirlo.” Casi escupo el café de la risa… y del susto. Porque, seamos honestos, todos conocemos a alguien que se graduó con honores en porfiadez avanzada. 😅
Se han fijado cómo hay personas que no es que no sepan… es que no quieren saber. Les das un dato, un libro, un video, una paloma mensajera con información valiosa, y nada. Prefieren quedarse con lo que “siempre se ha hecho así” o con lo que "le dijo el cuñado del primo del vecino". Como si aprender algo nuevo fuera un acto de traición a su identidad. 🙃
Y no es por falta de recursos, ojo. Hoy uno puede aprender a construir un cohete casero o a hablar esperanto con solo abrir YouTube. Pero claro, es más fácil decir: “A mí no me gusta complicarme”, que enfrentar el hecho de que uno podría estar equivocado. Porque aprender implica eso: aceptar que no sabíamos algo. ¡Ay, qué herida al ego, señor juez! 💥
Creo que la ignorancia no es solo un vacío, es a veces un escudo. Y uno bien pesado. Pero lo bueno es que siempre se puede soltar, si uno quiere. La curiosidad es gratis, y viene sin efectos secundarios.
Ya bueno, los dejo que tengo que ir a explicarle a un vecino que no, su router no funciona mejor si le pone papel aluminio encima. 📡✨
Hasta pronto, pórtense mal pero aprendan algo nuevo hoy. 🧠🔥
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