Han visto que siempre cuando uno va a un restaurant elegante, el plato viene con un nombre rimbombante, una presentación de revista… pero uno lo prueba y es un arroz con huevo más seco que zapato de payaso.
Bueno, así mismo pasa con ciertas "innovaciones" que andan dando vuelta.
Hoy día abunda la ignorancia bien vestida. Gente que no entiende lo básico, pero te habla como si estuviera reinventando la rueda. Le ponen nombre en inglés, le agregan un par de slides bonitos y ¡pum! Nace la “innovación”. Y cuidado con cuestionar, porque uno queda como el aguafiestas, el viejo latero que "no entiende la nueva era".
Pero seamos claros: la verdadera innovación no es una pose, ni un pitch bonito. Es trabajo sucio, es dudar de todo, es saber lo que ya se ha hecho antes para no repetir los errores con cara de brillantez. Es tener la humildad de aprender antes de presumir.
Porque cuando uno no sabe, pero lo reconoce, hay espacio para crecer. Pero cuando uno no sabe y se disfraza de genio, lo único que logra es arrastrar a otros a la misma ceguera.
La ignorancia disfrazada de innovación no sólo no construye nada: demuele lento, con buena prensa.
Así que si estás partiendo, no tengas miedo de decir “no sé”. Eso sí que es revolucionario hoy en día.
👴🏽 Desde la caverna, con una ceja levantada y café cargado.
#Reflexión #InnovaciónReal #HumildadPrimero #MentoresACuadro
¿Querís que te lo deje más corto o con algún giro distinto?
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