Han visto que siempre los viernes el café sabe distinto, como si supiera que ya nos ganamos la semana? Bueno, así también deberíamos saborearnos nosotros mismos cada viernes: como un logro.
Porque si llegaste a este día, algo creíste, algo creciste y algo comenzaste a crear. Quizás sin darte cuenta.
¿En qué creíste esta semana?
Tal vez creíste en ti, aunque sea un poquito más. En que ese proyecto sí podía salir. En que esa conversación incómoda valía la pena. En que tu voz tenía algo que aportar. Y si no creíste del todo, por lo menos no soltaste. Y eso también es fe.
¿Cómo creciste?
Capaz que tuviste que agachar la cabeza y aprender algo nuevo. O quizás aprendiste a decir que no, a poner límites, a soltar la culpa de no poder con todo. Crecer no siempre se nota hacia afuera, a veces es interno, sutil... pero poderoso.
¿Y qué comenzaste a crear?
A lo mejor una idea, un nuevo hábito, una red, un espacio seguro para alguien más. Crear no siempre es tangible, pero sí transforma. Y el solo hecho de imaginar otra posibilidad ya es un acto creativo.
Así que este viernes, antes de cerrar la semana como quien cierra una ventana... date un segundo. Respira. Y reconoce la fuerza brutal que hay en seguir creyendo, creciendo y creando en medio del ruido.
Porque mientras muchos solo sobreviven la semana… tu la transformaste.
Comentarios
Publicar un comentario