Han visto que siempre cuando uno se compra una planta, aparece alguien diciendo que mejor hubiera comprado una artificial porque "dura más". Como si todo lo que vale tuviera que durar para siempre o dar ganancias inmediatas.
Algo parecido pasa con las carreras que algunos iluminados llaman "sin futuro". Esa visión pequeñita, casi de calculadora con pilas gastadas, cree que el valor de una profesión se mide únicamente por la plata que genera.
Y aquí habla este viejo medio mañoso y con más años que entusiasmo por las reuniones largas: una carrera no es una acción en la bolsa. No se estudia solamente para perseguir un sueldo, se estudia también por vocación, por curiosidad, por aportar algo, por dejar una huella y, a veces, simplemente porque uno quiere entender mejor el mundo.
La historia está llena de gente que escuchó que lo suyo "no servía para nada". Artistas, filósofos, historiadores, científicos y profesores. Curioso, porque después la humanidad terminó apoyándose en muchos de ellos cuando necesitó respuestas.
Claro, hay que ser responsables y conocer la realidad laboral. No se vive del aire ni de las frases bonitas. Pero reducir una carrera únicamente al dinero es como juzgar un libro por cuánto pesa o una amistad por cuánto cuesta.
El futuro cambia. Las necesidades cambian. Los trabajos cambian. Pero la pasión, el conocimiento y la capacidad de adaptarse suelen abrir puertas que los pronósticos de los expertos de sobremesa nunca alcanzan a ver.
Y si alguien te dice que estudias una carrera "sin futuro", recuerda que muchas veces quienes más hablan de futuro apenas pueden imaginar uno distinto al suyo.
Este viejo gruñón ha aprendido algo después de tantos inviernos: el éxito no siempre consiste en ganar más, sino en levantarse cada mañana sabiendo que uno eligió un camino que le hace sentido.
Porque el mundo necesita ingenieros, sí. Pero también necesita profesores, músicos, escritores, arqueólogos, sociólogos y a esos locos que se atreven a estudiar algo porque les apasiona.
Y eso, aunque algunos no lo entiendan, también tiene futuro. ☕
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