Mi microondas tiene como 40 botones. Uso tres: 30 segundos, un minuto, y el que abre la puerta. Ahí está el "descongelar por peso", el "pollo", el "palomitas", esperando desde 2019 una oportunidad que no va a llegar. No es que no sirvan. Es que yo ya tengo mi sistema y mi sistema funciona.
Con la IA en el trabajo pasa exactamente lo mismo, pero con presupuesto y comité de seguimiento.
Un estudio de Writer con Workplace Intelligence (abril 2026, 2.400 profesionales entre Estados Unidos, Reino Unido y Europa) encontró que el 29% de los empleados admite haber saboteado la estrategia de IA de su empresa: ignorar lineamientos, no usar la herramienta, o derechamente maquillar métricas. Entre los de la generación Z, el 44%. O sea, los que supuestamente venían a salvarnos.
Y acá viene lo entretenido: la resistencia casi nunca es al aparato. Es a que alguien decidió por ti. James Bessen mostró que cuando llegaron los cajeros automáticos, los cajeros humanos por sucursal bajaron de 20 a 13 entre 1988 y 2004… pero las sucursales urbanas crecieron 43% y el trabajo no desapareció, se movió. Nadie le preguntó a los cajeros, eso sí.
Entonces, antes de culpar a la gente por no adoptar la herramienta mágica: ¿le explicaron para qué es, o solo les mandaron el link del curso obligatorio?
Los 40 botones no son el problema. El problema es que nadie te dijo qué hace ninguno.
¿En tu equipo la IA llegó como conversación o como comunicado?
Para leer Reason Why — 29% de empleados sabotean la estrategia de IA, FMI / Bessen — Toil and Technology
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