.. de la cuenta regresiva de octubre, de la lista de enero y del celular de mi mamá, que tampoco borra nada.
Ayer me llamó mi mamá porque el celular le decía "almacenamiento lleno". Revisamos juntos: tres mil imágenes de buenos días, flores con brillo y un gato con lentes deseando feliz jueves. Le propuse borrar algunas. Hubo silencio al otro lado y después un "pero si me las mandaron con cariño". Imposible discutirle.
Colgué y me quedé pensando que en enero todos hicimos algo parecido. Guardamos cursos, webinars, ese artículo largo "para leer con calma" y la lista de cosas que este año sí íbamos a hacer. El 1 de octubre llega puntual, como siempre, a recordarnos que quedan tres meses y que el almacenamiento anda medio lleno de buenas intenciones.
¿Cómo va eso? ¿Se metieron a todos los cursos? ¿Aprendieron IA? Este iba a ser el año en que todos aprendíamos IA, y tengo la sospecha de que la IA aprendió bastante más de nosotros que nosotros de ella. Ya sabe a qué hora preguntamos y qué preguntamos cuando nadie mira. Nosotros seguimos en el módulo dos.
No lo digo con culpa. Las listas de enero las escribe alguien que no sabe lo que viene. Esa persona no sabía del proyecto que apareció en marzo, ni del problema que hubo que resolver un viernes a las seis, ni de la herramienta que aprendí porque no quedaba otra. Nada de eso estaba en la lista, y probablemente es lo que más aprendí.
Tres meses son un trimestre completo, no un descuento. Alcanzan para terminar un curso, o para aceptar que ese curso no era para uno y soltarlo sin drama, que también es aprender.
Mi mamá al final no borró ninguna foto. Me pidió que le explicara qué es eso de "la nube". Se lo expliqué por teléfono y a los diez minutos tenía todo respaldado.
No estaba en su lista de este año. Tampoco en la mía.
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