Han visto que siempre cuando un reloj se atrasa, casi nadie culpa a un engranaje específico. La gente simplemente dice: "El reloj no funciona." Nadie pregunta cuál rueda dentada falló. Porque todos entienden que el valor está en el conjunto. En tecnología, y especialmente en organizaciones grandes, esa lección suele llegar tarde. Muchos profesionales comienzan su carrera pensando en su propia área. El desarrollador ve código. El administrador ve servidores. El especialista de redes ve conectividad. El DBA ve bases de datos. Y cada uno defiende su territorio como si fuera un pequeño reino independiente. Eso es la lógica de la jerarquía tradicional. Áreas separadas. Responsabilidades delimitadas. Información que sube y baja por canales definidos. Y aunque ese modelo sigue siendo necesario para ordenar organizaciones complejas, tiene una limitación importante. Los problemas reales rara vez respetan los organigramas. Ahí aparece la redarquía. No como reemplazo de la jerarquía, si...