Esta mañana el conserje me paró en el hall para preguntarme por qué el agua caliente del piso nueve salía tibia. Le dije que soy ingeniero, no gásfiter. Me miró con la decepción que uno reserva para quien no sabe cambiar un flexible. Subí en el ascensor pensando que él tampoco es gásfiter, pero sabe a quién llamar, cuándo cortar el agua y cómo avisarle al edificio antes del desastre. Eso, curiosamente, es lo que hace un ingeniero DevOps. Porque al DevOps lo confunden con todo. Para unos es el analista que levanta requerimientos, para otros el arquitecto que dibuja cajitas con flechas, y para los más optimistas, el que programa lo que falta el viernes a las seis. Y no poh. Arquitecto viene del griego arkhitékton, jefe de constructores; analizar viene de analýein, desatar. El DevOps no desata ni dirige: une. Hasta la palabra es un pegamento, desarrollo y operaciones juntos a la fuerza, como Rancagua y Santiago en mi biografía. Trabaja con el analista y con el arquitecto, no en su lugar. ...